viernes, 26 de noviembre de 2010

El séptimo Sello de Ingmar Bergman


Aferrarnos a la vida es nuestro deseo de desafiar a la muerte constantemente. La muerte, sin duda, ha sido un tema que se ha apoderado de muchas obras artísticas que se encargan de cuestionar su trascendencia; ese temor constante de caer en sus brazos. Una de las épocas que más quiso indagar sobre el carácter ontológico de la muerte fue la Edad Media, en la que –a raíz de la peste negra- escritores, artistas, juglares, escultores, entre otros, personificaron a la muerte y la desdibujaron como un ser frívolo y tenebroso que jugaba ajedrez y danzaba con sus víctimas a la hora de morir. Debo decir que uno de los filmes vanguardistas que mejor evidencia al hombre medieval enfrentado a la muerte, a su temor de morir y su constante búsqueda de Dios es El séptimo sello (Det sjunde inseglet) : una película dirigida por el cineasta sueco Ingmar Bergman, llevada a los teatros en 1957.

Galardonada con el Premio Especial del Jurado Cannes en 1957, y el Premio Seminici Espiga de Oro a mejor película en 1960, El séptimo sello trata sobre un caballero sueco llamado Antonius Blovk (Max von Sydow), quien después de participar en las Cruzadas, ha llegado a su país –devastado por la peste- como un hombre perturbado y lleno de dudas. Allí se le presenta la muerte (Bengt Ekerot) para llevarlo consigo, pero el caballero, temeroso de morir, propone un juego de ajedrez y ganar tiempo. Así es como el protagonista busca sin descanso la trascendencia de su propia vida a medida que juega la partida y continúa su camino de regreso a casa. Durante dicho trayecto se encuentra con diversos personajes, tales como una bruja, una procesión de flagelantes, unos juglares, una sordomuda, entre otros, hasta finalmente encontrarse con su esposa, en donde realiza su último movimiento en el tablero de ajedrez y la muerte viene por él.

Es importante recalcar la verosimilitud de la película, pues tanto la escenografía como el vestuario, la música y la ambientación en general juegan un papel esencial en el desarrollo del filme. Definitivamente, la Nueva Ola Francesa (Nouvelle Vague) fue un movimiento que resonó en el mundo occidental, y que dio pie a que filmes como este tuvieran tanta libertad de expresión y de producción fílmica.

Es una excelente película de carácter surrealista y alegórico -que si bien representa la realidad medieval-, evidencia la perpetuación de cuestionamientos profundamente humanos: el temor de morir, la búsqueda de conocimiento trascendental, el verdadero significado de la vida. Es poesía hecha imagen, en la que Bergman logra encarnar y apropiarse de los propósitos de los artistas medievales, para así llevarlos a la pantalla grande. La ambientación lúgubre, los paisajes devastados y frívolos, las escenas crueles y llenas de sufrimiento, son la combinación perfecta para recrear una preocupación universal: la peste, el Juicio Final. En síntesis, es menester tener en cuenta una de las afirmaciones hechas por Bergman a propósito de El séptimo sello:   “En mi película el caballero regresa de las Cruzadas, como hoy un soldado regresa de la guerra. En el Medievo los hombres vivían en el temor de la peste. Hoy viven en el temor de la bomba atómica. El Séptimo Sello es una alegoría con un tema muy sencillo: el hombre, su eterna búsqueda de Dios y la muerte como única seguridad”.



Año: 1957
Duración: 96 minutos
País: Suecia
Director/Guión: Ingmar Bergman
Música: Erik Nordgren
Fotografía: Gunnar Fischer (B&W)
Productora: Svensk Filmindustri
Premios: 1957: Cannes: Premio Especial del Jurado (Ex aequo con "Kanal")
1960: Seminci: Espiga de Oro: Mejor película.
Género: drama
  

CONFIGURACIÓN DE DIOS COMO PERSONAJE LITERARIO EN LA BÚSQUEDA DEL SANTO GRAAL



La Búsqueda del Santo Grial es un texto que conforma uno de los cinco núcleos que componen la famosa Vulgata (recopilada en 1230, aunque las leyendas artúricas ya tenían más de cien años de existencia). Trata sobre la búsqueda de un objeto místico y maravilloso conocido como el Santo Graal; es una novela que adquiere una trascendencia mística y alegórica en la que lo numenal cede el sitio a lo poético y a lo metafórico. A lo largo de este ensayo se analizará la configuración de Dios como un personaje literario, es decir, cómo el Señor se va caracterizando a lo largo de la novela a través de su manifestación en varios elementos de la historia. Las acciones, los objetos, los hechos, los sueños: todo confluye en un mismo punto, en un Dios sanador, alimentador, redentor, castigador, ejemplificador, piadoso, etc.

Para llevar a cabo el propósito de este ensayo, se analizará la configuración de Dios como personaje literario a partir de cuatro elementos: El Santo Grial, Galaz, los hechos, y por último, los sueños y las visiones. Se tendrán en cuenta episodios específicos de la novela con el fin de sustentar lo previamente afirmado, aunque no todos serán expuestos. Por último, se concluirá lo recopilado a lo largo del análisis realizado y se contestará lo siguiente: ¿Quién es Dios en La demanda del Santo Grial y qué características hacen de Él un personaje más en la historia?

EL SANTO GRIAL- Sanador, Alimentador, Redentor
En primera instancia, es preciso entender qué es el Santo Grial. Para ello, se citará a continuación parte del prólogo de la edición preparada por Carlos Alvar:
“El Graal es un objeto difícil de identificar: en principio, los autores suelen considerarlo como una especie de escudilla o de fuente; pero después de Chrétien empieza a definirse como algo mucho más concreto: en unos será el Vaso que sirvió para recoger la sangre derramada por Cristo al recibir el lanzazo de Longinos; para otros, es la fuente que llevaba los manjares en la Ultima Cena. Algunos críticos actuales han pensado en tradiciones celtas, mientras que otros estudiosos vieron en el Graal y la lanza sangrante la pervivencia de ciertos ritos paganos relacionados con la fertilidad. Por último, hay quien señala el paralelismo existente entre la procesión del Graal y algunas manifestaciones litúrgicas del rito bizantino. Por fin, también hay quien ha encontrado motivos de carácter judío”. (ALVAR: 1987, 10).

Pues bien, aunque se le hayan otorgado diferentes definiciones, es seguro que el Santo Grial es un objeto sagrado. En el texto el Santo Grial es la manera en que Galaz puede llegar a obtener un conocimiento trascendental y convertir al paraíso terrenal en celestial. La Búsqueda (o Demanda), es una persecución de “un dominio superior, más espiritual, más cercano a lo divino” (GARCÍA GUAL: 1996, 129). Vale la pena preguntarse si Dios se manifiesta a través de dicho objeto: ¿Es acaso en vano que el Santo Grial haya entrado al palacio y llenara las mesas de comida, o que sanara a un enfermo junto a Lanzarote, o que sucediera la transubstanciación del mismo Jesús durante la Eucaristía celebrada por Josofes? A continuación, se analizarán estos tres episodios en los que Dios se puede percibir como personaje a través de un objeto místico.

La primera aparición del Santo Grial ocurre en el palacio del rey Arturo: “Y cundo ya llevaban un rato así, que ninguno de ellos había podido hablar, entró el Santo Grial, cubierto con un jamete blanco; nadie logró ver quién lo llevaba. Entró por la puerta del palacio y una vez que estuvo dentro, el salón se llenó de buenos olores (…) y conforme pasaba por las mesas, éstas quedaban dispuestas con la comida que cada uno quería”. (ALVAR: 1999, 31). El mágico movimiento del Grial es irreal: algo lo tuvo que haber impulsado, ¿La mano de Dios? Teniendo en cuenta que el Vaso es aquel donde Jesús bebió el vino en la última cena, podría dársele una connotación de salvación. Es decir, el Santo Grial es la representación de un Dios que alimenta, que suple las necesidades no sólo físicas, sino del alma. Cuando todos presenciaron la manifestación divina a través de un objeto místico se sintieron reconfortados, protegidos, alegres y felices. Ese dios refugiado en el Vaso es un Dios que alimenta: que salva, que reconforta. 

Otro episodio en el que aparece la figura de Dios a través del Santo Grial es en el momento en que Lanzarote duerme ante una cruz: “(…) contempla el candelabro que viene hacia la cruz, pero no consigue ver quién lo trae y se maravilla mucho; después ve venir sobre una mesa de plata el Vaso Santo (…) el mismo vaso que se llamaba Santo Grial”. (Alvar: 1999, 80). Lo que ahora ocurre es que Lanzarote no está solo, sino con un enfermo que al ver el objeto místico “se siente completamente aliviado de todos sus males” (Alvar: 1999, 81). Ahora el Santo Grial muestra que Dios no sólo alimenta, sino que también sana. Y, al igual que con el alimento, el vaso sana cuerpo y alma pues el enfermo se revitaliza completamente: el tono de su diálogo evoluciona a un estado de felicidad perenne. Pero ocurre algo más: el enfermo, impulsado por un caballero que aparece de la nada, se lleva los instrumentos que Lanzarote tenía para poder ser partícipe de la búsqueda del Grial (sus armas y su caballo). ¿Es Dios quien hace que esto así ocurra? No se puede saber con certeza, aunque es seguro que este episodio evidencia un Dios que sana al que lo necesita y al que lo adora. Es arriesgado afirmar que castigó a Lanzarote por haberse quedado dormido, pero ciertamente no lo protegió y permitió que se le despojara de aquello que precisamente lo iba a ayudar a conseguir el paraíso celestial a través del Grial. Otro episodio que también evidencia la intención sanadora de Dios a través del Grial es cuando Galaz sana al rey Tullido al final de la novela.

Hay un tercer episodio en el que aparece el Vaso Santo: al final de la novela, cuando Josofes desciende de los cielos y celebra la Eucaristía en compañía de Galaz, Perceval y Boores. Es entonces cuando ocurre la transubstanciación, y el rito cristiano realmente revive el mito: “(…) tomó de dentro del Santo Vaso una oblea que estaba hecha a semejanza de pan. Al elevarla, descendió del cielo una figura como de niño, cuyo rostro era tan rojo y ardiente como el fuego; se metió en el pan, de tal modo que los que estaban en la sala vieron sin dificultad que el pan tenía forma de hombre de carne”. (Alvar: 1999, 316). Luego, de este mismo Grial aparece la figura física del mismo Jesucristo (que teniendo en cuenta la Trinidad cristiana, es el mismo Dios) y les da la comunión: ahora es más claro que nunca que detrás del Grial hay un Dios omnipotente que alimenta, que sana, que sirve. El vaso es un instrumento que sirve para calmar la sed, y asimismo pretende Dios servir a sus caballeros. Es evidente que este Dios se manifiesta a través del Grial para proponer un ideal de vida “demasiado monástico, demasiado ascético para los caballeros”. (García Gual, 137), y los invita a despojarse de lo terreno para llevarlos a un estado celeste.

Puede concluirse entonces, que así como lo afirma Pauphilet: <<El Grial es la manifestación novelesca de Dios>>. Pero es menester afirmar que Dios como personaje literario también se manifiesta a través de otros fenómenos y recursos empleados por el autor, tal como se verá a continuación.  

GALAZ- El ideal de Hombre

Galaz es el caballero elegido por las profecías para llevar a cabo la búsqueda del Santo Grial. La caracterización de dicho personaje puede resultar bastante controversial, pues llega hasta el punto en que se le equipara al mismo Jesucristo. Valdría la pena preguntarse el carácter humano de Galaz, pues parecería ser un personaje celestial que, tal como lo afirma García Gual, carece de hondura humana:
“El protagonista de La Búsqueda es demasiado puro para tener una psicología interesante. Galaad, el Redentor, educado por santos monjes hasta la hora de sus aventuras, guiado siempre por la gracia divina hasta el final, predestinado a la virtud extrema y a su papel de Mesías, carece por ello mismo de hondura humana. Carece de esa complejidad que tienen otros personajes que se enfrentan a la tentación, al sufrimiento y al riesgo del fracaso. Es una criatura demasiado espiritual, que cruza por los sucesivos episodios en triunfo, hasta la revelación final del Grial y su inmediata muerte, en divino éxtasis”. (García Gual, 138).

¿Puede afirmarse que Dios se manifiesta como personaje a través de Galaz? Es posible. Uno de los problemas de equiparar a Galaz con Jesucristo es, en una instancia, que sus padres son muy distintos: de sus madres, una está en el pecado y la otra nació sin pecado original, y de sus padres, uno es el mismo Espíritu Santo y el otro es un personaje tan controversial como Lanzarote. Sin embargo, cuando este personaje se va caracterizado a través de los hechos, es posible percibir tintes celestiales en él (no tan humanos). Se podría concluir entonces que Dios utiliza a Galaz como instrumento para que él ejemplifique el ideal de perfección terrena. Por eso lo guía y nunca lo desampara: porque simplemente no puede perderlo.

¿Por qué Galaz es el único personaje que no puede caer en manos de la tentación, o de la lujuria, o del orgullo, como el resto de los caballeros? Porque ese Dios que se encuentra presente a lo largo de la novela lo necesita, así como alguna vez necesitó que Jesús viniera a la Tierra a predicar la Palabra Divina.  Es evidente que el Dios de este texto es un personaje que quiere intervenir, que desea manifestarse de manera física y mística al mismo tiempo. Todo esto con el fin de plantear un estilo de vida ascético y monástico: es decir, el estilo de vida de Galaz.

En conclusión,  Dios se manifiesta a través de Galaz con el fin de educar a los demás, de brindarles un ejemplo de vida. Por eso a él se asemejan mucho Perceval y Boores: personajes castos y puros que por más tentados que estuvieran, no cayeron a manos del Enemigo. Pero a ese Dios se le olvida el carácter humano del resto de los caballeros que no fueron profetizados: son simples mortales que viven su vida en cuerpo y en alma, y que sufren en ese campo de batalla terrenal. De batalla porque el ambiente de la novela es un campo de Troya en el que Dios y el Diablo “montan su fantasmal espectáculo para que los caballeros pongan a prueba su virtud y los monjes glosen el sentido de los sucesos”. (García Gual, 137). Podríamos afirmar que este Dios pretende que los caballeros nieguen su condición humana y terrenal para así lograr llegar al paraíso celestial y derrotar al Enemigo, pero ¿hasta qué punto entiende esta deidad las batallas que se llevan a cabo dentro del corazón de cada caballero? ¿Acaso entiende las pasiones carnales como un proceso natural en el ser humano? Y es que no hay nada que le dé más sentido a la humanidad que el amor, que el erotismo, el deseo, el llanto, el abatimiento, etc.  Es un Dios que en cierta medida, invita a negar la esencia humana a través de Galaz.

LOS HECHOS- El castigador

Anteriormente se comentó la manera en que este Dios desea intervenir constantemente a lo largo de la novela. Pues bien, algunos hechos ocurridos en ciertos episodios demuestran esa urgencia de hacerse manifestar y de proteger a Galaz, su personaje “estrella”, a toda costa. También caracterizan al Señor como el castigador como se verá a continuación.

Por una parte, la constante intervención de caballeros blancos hace pensar que Dios desea castigar a aquellos que desobedezcan la Palabra Divina. La religión cristiana habla de un Dios piadoso y bondadoso que perdona y no castiga. ¿Qué ocurre con el Dios de la Demanda del Santo Grial? ¿Por qué los reprocha y se manifiesta violentamente a través de caballeros blancos? Existen varios episodios en los que aparece la figura del caballero blanco enviado por Dios, pero el que mejor lo ejemplifica es aquel donde el Rey Bandemagus intentó llevarse el escudo blanco y fue herido por un caballero blanco[1]. Lo más impactante de este episodio es la violencia con que el caballero ataca al Rey, y la explicación que le da al ataque:
“-Señor caballero, fuisteis demasiado atrevido y necio al colgar este escudo de vuestro cuello, pues no está permitido que lo lleve ningún hombre si no es el mejor caballero del mundo. Y por vuestra falta, me envió Nuestro Señor para que tomara venganza”. (Alvar: 1999, 47).
¿Para que tomara venganza? Pues bien, es preciso afirmar que a través de los caballeros blancos que irrumpen en la trama novelesca, el Dios se manifiesta como una deidad vengativa e interventora. Desde las historias del Antiguo Testamento (Moisés, el Arca de Noé, entre otras), nunca se ha mostrado un Dios violento y castigador en la Biblia. Pero en La demanda del Santo Grial es diferente: es un Dios poderoso que está dispuesto a cualquier cosa con tal de triunfar esa batalla con el Enemigo, y por ello sanciona a los caballeros que alguna vez le juraron un estilo de vida ascético. Otro episodio en que Dios se muestra como un ser vengativo es cuando Melián es herido al robar una corona por dos caballeros (que eran sus dos pecados): ¿No es acaso parte de nuestro libre albedrío decidir cómo actuar? ¿Por qué Melián fue fuertemente castigado? Porque fue infiel e incumplió el juramento que alguna vez hizo al entrar a la caballería y su libertad estaba limitada en el momento en que decidió hacerlo.

Otros hechos que caracterizan a Dios son los signos que se encuentran en los objetos que los personajes encuentran a lo largo de la novela, tales como las instrucciones escritas. Aunque los caballeros vayan en busca de aventuras, es claro que algo lo está guiando a través de signos escritos, a continuación se expondrán algunas citas de ellos:
“NADIE ME SACARÁ DE AQUÍ, A NO SER AQUEL DE CUYO COSTADO DEBO COLGAR, ÉSE SERÁ EL MEJOR CABALLERO DEL MUNDO” (Alvar: 1999, 20).
“TENTE, CABALLERO QUE VAS BUSCANDO AVENTURAS, HE AQUÍ DOS CAMINOS; UNO A LA DERECHA Y OTRO A LA IZQUIERDA. TE PROHÍBO QUE ENTRES EN EL DE LA IZQUIERDA, PUES DEBE SER MUY ESFORZADO EL QUE EN ÉL ENTRE, SI ES QUE QUIERE SALIR; SI ENTRAS EN EL DE LA DERECHA, MORIRÁS PRONTO” (Alvar: 1999, 60).
Hay más ejemplos de dichas inscripciones, pero por ahora sólo conviene concluir que el Señor ha preparado absolutamente todo para que ocurra de una manera determinada, y si alguno intenta cambiar el “destino” que ya ha sido trazado por Él, morirá. ¿Dónde queda la libertad? Relegada a un segundo plano, mientras Dios intenta ganar la guerra con el Enemigo. El único capaz de mover los objetos y de sobrevivir a los caminos más peligrosos es Galaz, su instrumento. Es un Dios castigador que adecua los hechos a su conveniencia: desprecia la hondura humana.

No sólo son inscripciones, sino también voces las que aparecen en diferentes episodios de la novela. Las voces que oyen los personajes son una clara intervención de Dios, quien pretende señalarles sus errores, sus aciertos, y la manera en que deben actuar. Una de las voces más impactantes en la novela es aquella que habla con Lanzarote, después que éste se quedara dormido frente al Vaso Santo: “(…) oyó una voz que decía: -Lanzarote, más duro que la piedra, más amargo que la madera más inútil y más vano que la higuera, ¿cómo has sido tan atrevido que osaste entrar en el lugar donde viste el Santo Grial? Vete de aquí, pues este lugar ha sido infectado con tu entrada. Al oír estas palabras, se siente tan dolido que no sabe qué hacer”. (Alvar: 1999, 83). ¿Infectado? ¿Un Padre amoroso, bondadoso y piadoso diría esas palabras a su propio hijo? Dios se manifiesta a través de una voz que lo evidencia como un ser impaciente y violento: el sentido de esta frase trasciende las barreras de un simple propósito moralizante para herir directamente al personaje. El sufrimiento de Lanzarote adquiere una hondura humana excepcional, pues quien supuestamente lo ama y desea lo mejor para él, lo reduce completamente al compararlo con una enfermedad. Es un castigo verbal.

Otro episodio en el que se evidencia un Dios castigador es aquel en el que Lanzarote pierde la vista y la fuerza del cuerpo por veinticuatro días. ¿Penitencia? No. La penitencia es voluntaria, ¿acaso se le consultó a Lanzarote si quería perder su fuerza vital durante veinticuatro días? Y el castigo es por haberle servido por veinticuatro años al Enemigo: esto evidencia esa batalla infierno-celestial que Dios quiere ganar a toda costa. Durante ese estado de letargo, Lanzarote conoció las verdades trascendentales, y en ese sentido el castigo no fue tan violento. Es evidente que Dios se manifestó físicamente en el cuerpo de Lanzarote para hacerle comprender el error en el que estaba por su mirada pecadora y una vista sucia de “inmundicias terrenas”.

Uno de los hechos más memorables de la novela es el momento en que un brazo de fuego desciende del cielo para proteger a Boores del ataque de su hermano Lionel:
 “Entonces descendió entre los dos un brazo de fuego, semejante a un rayo: venía del cielo y de él salía una llama tan admirable y ardiente que los dos escudos se quemaron y ellos dos quedaron espantados, de tal forma que cayeron ambos a tierra y estuvieron un gran rato sin conocimiento. Cuando se volvieron a levantar, se miraron duramente y pudieron apreciar que la tierra estaba roja entre ellos dos por el fuego que había habido; pero al ver Boores que su hermano no tiene ningún daño, tiende las manos hacia el cielo (…)”. (Alvar: 1999, 231).
Este hecho trasciende la manifestación de Dios detrás de algo o de alguien, porque surge de los cielos una forma física pero al mismo tiempo, mística, de Dios. Nuevamente puede verse un Dios interventor que protege a su caballero (dado que éste le ha sido siempre fiel) y castiga a su hermano. Sin embargo, no es un castigo violento, sino que por el contrario, no dejó a ninguno herido. ¿Hay piedad en este hecho? Probablemente. Es un Dios castigador pero, en este caso, piadoso con Lionel y Boores.

En conclusión, es posible afirmar que Dios se manifiesta a través de diversos hechos en la novela y es entonces cuando se configura como una deidad castigadora. Castiga a quienes le han sido infieles, pero en cierta medida, se muestra como un ser piadoso.

LOS SUEÑOS, LAS VISIONES - El guía

A lo largo de la novela, Dios se manifiesta como un guía a través de los diversos sueños y visiones que experimentan los caballeros. Aunque nunca logren comprender a cabalidad el significado de los mismos, los ermitaños presentes a cada instante se encargan de hacer explícita la voluntad del Señor. Estos sueños y visiones hacen de la novela una interesante alegoría que apunta a una intención moralizante: “Todo es fantasmagoría que encierra una doctrina moral. (…) Las enseñanzas de la Queste están impregnadas de espíritu monástico. La senda que lleva al Santo Grial es un sendero de perfección ascética cuyo ritual es preciso y supone tanto una ascesis interior (…)” (García Gual, 133).

Hay bastantes episodios en los que los personajes experimentan esta clase de sueños y visiones. En primera instancia, se tendrán en cuenta tres los sueños de los caballeros. Uno de ellos es el sueño de Perceval cuando él estaba en una isla: soñó con dos damas, una bella joven montada sobre un león y otra (más vieja y decrépita), sobre una serpiente. La joven le dice que se prepare para luchar contra el “campeón más temido del mundo” y la vieja le reclama el haber matado a su serpiente y le pide ser su vasallo; él se niega. A través de este sueño es que Dios hace entender a Perceval la importancia de la Nueva Ley y de la buena interpretación de la Palabra Divina: es un Dios que guía a su caballero para que éste no caiga en brazos del Enemigo.

Otro de los sueños que es importante tener en cuenta es el que tuvo Galván, quien sueña con ciento cincuenta toros, de los cuales tres sobresalen por su color: dos toros son color blanco, y el otro era manchado pero no estaba manchado. A través de este sueño, Dios se manifiesta y guía a Galván para que éste comprenda el sentido de la búsqueda: enseña que con humildad, paciencia y fuerza es que Perceval, Boores y Galaz lograrán triunfar. Héctor también sueña que es rechazado en casa de un rico y con Lanzarote caído: esto evidencia que Dios quiere hacer entender tanto a Galván como a Héctor la importancia de la caridad, el amor y la abstinencia. Se muestra bondadoso y resalta la labor de Galaz, Perceval y Boores, ejemplificando su ideal de hombre.

Hay muchos otros sueños presentes, lo importante es señalar el carácter moralizante de los mismos. Dios se manifiesta a través de ellos para guiar a los personajes e intentar mostrarles el camino ascético que el caballero ideal debe tomar. Por otra parte, ahora se tendrán en cuenta las diversas visiones que los personajes de la novela tienen a lo largo del desarrollo de ésta. En primer lugar, se tendrá en cuenta la visión que Lanzarote tuvo con siete reyes y dos caballeros y un joven sobre un león que adquiría alas y volaba por todo el mundo. No es claro si es un sueño y una visión, pero es seguro que Dios quería guiar a Lanzarote, enseñarle su linaje (que eran los siete reyes y un caballero), mostrarle quién era él (un caballero que había jurado fidelidad) y quién era su hijo Galaz (el joven sobre el león, iluminado por Dios): el Señor intenta darle una identidad a Lanzarote para que éste pueda comprender el sentido de la búsqueda: lo impulsa a seguir adelante, a luchar contra la tentación.

Por último, se tendrá en cuenta una visión que tuvieron Galaz, Perceval y Boores, en el que vieron un ciervo blanco y cuatro leones que los llevaron a una capilla. Allí el ciervo se convirtió en un hombre, y los leones en hombre, águila, león y buey. Allí los caballeros comprenden la importancia de la transubstanciación (el ciervo convertido en hombre) y de los cuatro Evangelistas (los cuatro leones): “<<El Alto Señor ha mostrado, aquí y en muchos otros lugares, las virtudes  a los hombres buenos y a los caballeros, igual que ha hecho con el ciervo que iba acompañado por cuatro leones; así lo hizo para que los vieran y tomaran ejemplo” (Alvar: 1999: 280). Es evidente en la frase previamente citada que Dios quiere guiarlos, darles ejemplo. Varias visiones se quedan sin nombrar en el presente ensayo, pero todas cumplen esa labor alegórica en que el mito trasciende a la poesía y la realidad adquiere dos dimensiones.

CONCLUSIÓN
Al principio del presente ensayo se planteó un cuestionamiento que vale la pena retomar: ¿Quién es Dios en La demanda del Santo Grial y qué características hacen de Él un personaje más en la historia? Dios es un ser de varias facetas. A través del Santo Grial se manifiesta como el sanador, el alimentador y el redentor; a través de Galaz manifiesta sus ideales del hombre perfecto; y a través de las visiones y de los sueños pretende mostrar el futuro, guiar a los caballeros, darles algo de conocimiento trascendental, aunque requieran de un ermitaño para entender el verdadero significado de estas manifestaciones alegóricas de la realidad. Pero al mismo tiempo también se muestra como un personaje castigador y vengativo algunas veces, que a diferencia del Dios Bíblico, interviene directamente en la acción de los personajes, invitando a cuestionar la existencia de un destino predeterminado en la novela: ¿Acaso ya lo tenía todo predispuesto y le niega a sus personajes la posibilidad de alterar la realidad? Puede ser.

A veces puede también mostrarse como un personaje impaciente que impulsa a los caballeros a negar su propia condición humana para que ellos pasen de la caballería terrestre a una caballería celeste. Niega las pasiones, el conocimiento trascendental, lo erótico: es un personaje que, en medio de su lucha con el demonio, pretende apoderarse de sus caballeros y hacerlos parte de su legión ascética, monástica y casta. Tiene un ideal de hombre un tanto distorsionado, en la medida en que desea que todos sean iguales a un personaje como Galaz, quien carece de hondura humana.  

Valdría la pena cuestionarse si los personajes de la novela actúan por miedo a ese Dios omnipotente que se muestra como el castigador, el triunfador de la batalla con el enemigo, el que les dará un paraíso celestial a cambio de la fidelidad, o si realmente actúan por fe. Él los relega a un segundo plano, los hace negar su condición humana. Pretende que vayan en una búsqueda de algo que no van a entender: “esta empresa no es búsqueda de cosas terrenales, sino que debe ser la persecución de los grandes secretos y misterios de Nuestro Señor (…) le hará ver lo que el corazón mortal no podría pensar y lengua de hombre terrenal no podría decir” (Alvar: 1999, 36).







BIBLIOGRAFÍA

·                  ANÓNIMO. La búsqueda del Santo Grial. Introducción y traducción de ALVAR, Carlos. Alianza Editorial. Madrid, España: 1999. (04-06-10).

·                  ANÓNIMO. Demanda del Santo Graal. Edición preparada por ALVAR, Carlos. [Texto electrónico: pdf].  1987. (20-05-10).

·                  GARCÍA Gual, Carlos. Historia del Rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda. Alianza Editorial. Madrid, España: 1996. (04-06-10).

·                  ROLLIN Patch, Howard. El otro mundo en la literatura medieval. Fondo de Cultura Económica. México, Buenos Aires: 1956. (04-06-10).


[1] “(…) mira hacia la ermite y ve venir de aquella parte un caballero con armas de color blanco que avanzaba tan deprisa como podía su caballo (…) quiebra en él la lanza, que vuela en trozos; pero el caballero blanco, que lo cogió por sorpresa, le da tan fuerte que le rompe las mallas de la loriga, metiéndole por medio del hombro izquierdo el cortante hierro. (…) El caballero le quita el escudo (…)”(Alvar: 1999, 46).

jueves, 25 de noviembre de 2010

Illusions perdues: el campo dual de Honoré de Balzac



Illusions perdues (Ilusiones perdidas) es un libro escrito por el autor francés Honoré de Balzac, que pertenece a su proyecto narrativo titulado Comédie humaine. Allí pretendió retratar la sociedad francesa desde la restauración borbónica hasta la monarquía de Julio (es decir, de 1815 a 1830). Diversos temas surgen a partir de la lectura de dicho texto, pues es de una larga extensión y se utilizan varias técnicas narrativas que evidencian la manera en que Balzac explora la vida artística parisiense, denuncia el periodismo como una forma de prostitución intelectual y exhibe la duplicidad –o dualidad, si se quiere- de la vida. A través de los personajes, de los cambios de tiempos (In medias res: elipsis, flashbacks, forwards), el enfoque en la interacción social de la sociedad, y del contraste entre la vida de provincia y la de metrópoli, Balzac retrata su Comedia Humana.

Esta novela fue publicada en tres partes (entre 1836 y 1843): les Deux Poétes, Un grand homme de province á Paris y Éve et David, donde se retrata concretamente la vida de provincia de la Comédie humaine. En resumen, el texto habla sobre un joven francés llamado Lucien Chardon, quien fue el hijo brillante, apuesto e inestable de un boticario de Angouleme. Fue a París persiguiendo su sueño como poeta y escritor, pero se encontró con un mundo editorial bastante difícil, y sólo consiguió un empleo como periodista. En busca de mejores condiciones económicas, Lucien quiebra a su amigo David y a su hermana Eve (quienes eran pareja) y destruye completamente su posibilidad de vida tanto en París, como en Angouleme. Tanto Lucien como David soñaron con enriquecerse y conquistar el mundo, pero todas sus ilusiones estarán perdidas cuando deban enfrentarse al mundo capitalista de su época.

PROVINCIA VS. METRÓPOLI

En una primera instancia, se analizará la manera en que Balzac contrasta la vida de provincia y la vida de metrópoli. Angouleme, a pesar de ser una provincia, es un plano sobre el cual ejercen dos fuerzas completamente diferentes: la parte alta y aristocrática, y el faubourg de l’Houmeau burgués. Las tensiones entre estas dos clases sociales de la vida de provincia se hacen evidentes en las relaciones amorosas imposibles. David, quien está enamorado de Eva y le pide matrimonio: ella no acepta, pues él es dueño de una imprenta mientras ella es una simple obrera. Por otra parte, Lucien, enamorado de madame de Bargeton, cae en la trampa de Chatelet y es sorprendido de rodillas ante su amada: toda la nobleza se escandaliza.

Pero en la segunda parte de la novela, Balzac ridiculiza la aristocracia de Angouleme y la muestra cómo los nobles de provincia tratan de posar de parisinos, cuando realmente no lo son. Lucien deja de ser el hombre apuesto y brillante que fue en su pueblo. El rechazo de la metrópoli se hace cada vez más evidente: Lucien no hace parte de la aristocracia y nunca lo será. Aún estando en la metrópoli, Lucien tiene que recurrir a su hermana en Angouleme para mantenerse económicamente: esto quiere decir que por más que quisiera, nunca iba a dejar de ser un hombre de provincia, y aunque el capitalismo ofrezca la posibilidad de escalar de clase social, Ilusiones perdidas es una obra que demuestra todo lo contrario. Esta novela evidencia la manera en que las diferencias sociales están estancadas y arraigadas en lo más profundo de sus personajes. En esta segunda parte, París también se muestra dividida en dos partes: el de la aristocracia y el Barrio Latino. Aunque Lucien se consagre a la vida erudita y se interese por el conocimiento en el barrio pobre, sus obras son rechazadas: su interés por el conocimiento no es suficiente para que éste logre alcanzar sus metas como escritor. Para obtener lo que quiere, este joven periodista debe acudir a las grandes empresas que ven al libro como un objeto comercial. En síntesis, ser rico es sinónimo de trabajos ocultos, mentiras, artículos ordenados con fines políticos y mediocridades. París es la imposibilidad de conciliar el sueño, de amar (puesto que muere Coralie), y de conocer (representado por el Cenáculo).

En la tercera parte de la novela, David comienza siendo el personaje principal y se narra lo que él y su esposa Eve sufrieron durante la estadía de Lucien en París. Aquí, la técnica In medias res del flashback toma lugar, y relatan la lucha económica contra los hermanos Cointet, -quienes pretendieron robar las ideas de la pequeña imprenta que Eve manejaba-, contra los odios y el alcoholismo de Séchard, las traiciones de Cérizet y la falsedad de Petit-Claud. En síntesis, la provincia y la ciudad no son tan distintas en la novela: ambas son campos de concentración en los que David, Lucien y Eve se sumergen en una completa descomposición de sus anhelos y pierden todas sus ilusiones. La traición es el dogma, y la hipocresía, una necesidad.

LA VIDA ARTÍSTICA VS. PERIODISMO

En segunda instancia, se analizará la manera en que Balzac explora la vida artística de la época a través de sus personajes. En provincia, Lucien no puede cumplir su sueño de poeta y de artista, y es por ello que va a la ciudad en busca de mejores oportunidades. En Angouleme, Lucien es insultado por la aristocracia en cada de madame de Bargeton, pues nadie sabe apreciar los poemas que trata de leer.

Parte entonces a París, donde el verdadero significado del arte se torna equivalente al dinero. Lucien va en busca de la inmortalidad de su nombre a través de la escritura, pero finalmente termina viendo el arte como un medio para subsistir: es ahora un negocio, mas no una vocación. Su ambición por llegar más arriba lo lleva a pasar por encima de su amistad con David y de su hermandad con Eve. El arte es corrupción, es mentira, es engaño, y es dinero. Aunque en París el arte y la sabiduría se encarnan en el Cenáculo y en el Barrio Latino, es posible ver cómo Lucien intenta huir de ambas congregaciones desesperadamente, puesto que allí no hay ningún tipo de bienestar económico. En el momento en que Lucien comienza a dedicarse a su obra y a corregir sus textos en el Barrio Latino, se interesa por el arte y por el conocimiento. Pero siempre es rechazado, y sólo es aceptado en el momento en que su arte deja de ser una forma de conocimiento y pasa a ser una herramienta de manipulación y de intereses políticos.

El arte se vuelve periodismo, el amor se vuelve prostitución y la grandeza se convierte en montos cuantitativos de dinero. No es extraño que Lucien haya querido suicidarse: quiso encarnar el arte y terminó hundiéndose en la prostitución intelectual del periodismo.  


CONCLUSIONES

En conclusión, es posible ver que de esta extensa novela surgen variados temas y problemáticas que Balzac plantea a lo largo de su Comedia Humana. Aunque en esta corta reseña sólo se hayan abordado dos perspectivas de analizar la obra, es posible ver –empezando por los títulos de cada planteamiento- que el autor nos está poniendo en un campo dual. A través de los personajes, de los ambientes, de las relaciones afectivas y laborales, y de los planos sobre el cual ejerce la acción, Balzac logra retratar la vida dual que se vive en la sociedad francesa de la época. Hay provincias vs. Metrópoli, hay amor vs. Prostitución, arte vs. Periodismo, aristócratas vs. Burgueses, felicidad mundana vs. Conocimiento trascendental…entre muchas otras fuerzas que atraviesan cada uno de los personajes envueltos, y que de una u otra manera hacen que se pierdan todas las ilusiones sobre una vida sana y tranquila.



LA LITERATURNOST VS. LA TEORÍA DE LOS POLISISTEMAS



Itamar Even-Zohar (1939- ) es un investigador israelí, fundador de la teoría de los polisistemas, que dedicó su obra al estudio cultural, al estudio de la traducción y a la construcción de nación a través de fenómenos culturales. En su libro titulado Poetics today, Even-Zohar plantea su teoría sobre los polisistemas, la cual está concebida en el lecho del Formalismo Ruso de 1920. Esta teoría no sólo está confinada al caso de la literatura, sino que se plantea la existencia de un Funcionalismo Dinámico (Dynamic Functionalism) en el que confluyen y se integran varias actividades de la humanidad (específicamente, las culturales). A lo largo de este ensayo se demostrará la manera en que los formalistas lograron plantear una noción de lo que es la literaturnost sin necesidad de relacionarlo directamente con otras ciencias, mientras que Even-Zohar plantea la literatura como un sistema que sólo existe en tanto que se relacione con otros sistemas y haga parte de un polisistema heterogéneo.

En primera instancia, se tendrán en cuenta los planteamientos hechos por los formalistas rusos con respecto a lo que conforma un sistema.   En su ensayo titulado “Sobre la evolución literaria”, J. Tinianov afirma que el sistema de la serie literaria es ante todo un sistema de las funciones de la serie literaria, que a su vez, está en constante correlación con las otras series y sistemas. La noción de sistema para los formalistas muestra la manera dinámica en que varios elementos funcionan y se relacionan entre sí: es un sistema en el que ya no existen los “en sí” y todos los elementos son en tanto haya una “relación con” otros elementos. Los sistemas pueden ser una sola obra (un texto mismo), la obra completa de un solo autor, un movimiento que surge en determinado momento histórico, un género, o un sistema literario que permite la yuxtaposición de elementos diacrónicos y sincrónicos. Para Tinianov, la misma sincronía es dinámica, y en este sentido, la tradición histórica, el canon literario, la influencia y la evolución es una sustitución de sistemas: “Estas sustituciones observan según las épocas un ritmo lento o brusco y no suponen una renovación y un reemplazo repentino y total de los elementos formales, sino la creación de una nueva función de dichos elementos”. (TINIANOV: 1970, 101). Las funciones de la serie literaria son cuatro: la función sinónima, la autónoma, la literaria y la verbal. Cada una de ellas será explicada a continuación.

En primer lugar, la función sinónima es aquella en la que los elementos particulares de una obra se encuentran en una correlación mutua y en una interacción constante. Este dinamismo (que se encuentra dentro del mismo texto) implica que la obra puede ser considerada como una obra literaria en sí, independientemente de su tradición histórica. Esto, dado que la manera en que el tema, el estilo, el ritmo, la sintaxis y la semántica desfamiliarizan al texto mismo. La trama, la motivación y el argumento de una obra literaria dan un significado artístico al texto teniendo en cuenta que hay una armonía entre la sincronía y la diacronía de dichos elementos.

En segundo lugar, la función autónoma es aquella en la que el texto literario entra a funcionar en conjunto con otras obras literarias, bajo el régimen de un mismo elemento. Esto quiere decir que “el léxico de una obra entra simultáneamente en correlación por un lado con el léxico literario y el léxico general y por otro con los demás elementos de esas obras” (Tinianov, 91). En esta función, cobra importancia lo dominante en cuanto a la función constructiva del texto en sí, es decir: lo dominante en un texto puede tener una motivación diferente de la motivación de otro texto, pero esa dominancia hace que ambas obras pertenezcan a un mismo sistema. Por ejemplo, es posible comparar el tono o el ritmo de dos poemas, y aunque estos elementos jueguen un papel distinto dentro de su respectivo texto, ambos poemas pertenecen a un mismo sistema autónomo en la medida en que haya una correlación o semejanza entre ellos. En síntesis, “la función autónoma, o sea la correlación de un elemento con una serie de elementos semejantes que pertenecen a otras series, es la condición para la función sinónima, para la función constructiva de este elemento” (Tinianov, 93).

En tercer lugar, la función literaria es un sistema literario en el que se yuxtaponen elementos que desfamiliaricen con respecto a una tradición histórica de la literatura. A través de la historia literaria, hay una alternancia de elementos dominantes que caracterizan sus movimientos y que desfamiliarizan con respecto al movimiento anterior. Esto quiere decir que la tradición literaria es dinámica, y que aunque a través del tiempo haya obras que conformen un canon sincrónico (y al parecer, estable), el canon siempre está cambiando y está trasgrediendo las normas que el antiguo sistema utilizó. En la medida en que la función de un sistema literario se vuelva auxiliar o se torne automático, es necesario que entre un nuevo sistema que persiga al arte y que busque un nuevo elemento dominante dentro de sí mismo: “la obra entra en la literatura y adquiere su función literaria gracias a esta dominante” (Tinianov, 97).

Por último, la función verbal es un sistema al que pertenecen las obras literarias que utilizan un lenguaje artístico, tienen determinada orientación, y provocan una ruptura con la tradición. Por tanto, la función verbal es el sistema mediante el cual la literatura puede entrar en correlación con otros sistemas sociales: “La orientación de la obra (y de la serie) literaria será su función verbal, su correlación con la vida social” (Tinianov, 98). En esta medida, el sistema verbal hace que la literatura se encuentre estrechamente relacionada con otros sistemas científicos y sociales, y pertenezca así a una tradición histórica.

Habiendo expuesto la concepción de sistema que plantearon los formalistas rusos, es preciso entrar a analizar qué es lo que Even-Zohar llama “polisistema”. En el capítulo titulado “Polysystem Theory”, dicho autor explica la manera en que dos conceptos aparentemente irreconciliables (la sincronía y la diacronía) entran en una correlación sistemática. En primer lugar, expone la manera en que se va a referir a dos sistemas: el de la teoría de los sistemas estáticos y la teoría de los sistemas dinámicos. El sistema estático es un sistema de relaciones “sincrónicas”, en el que el valor de cada ítem es una función de la relación específica en la cual éste entra. El dinámico (o diacrónico) es aquel planteado por el formalismo ruso, en el que varios sistemas se correlacionan y evolucionan a través de la tradición histórica. Sin embargo, Even-Zohan afirma que tanto la sincronía como la diacronía hacen parte de un espacio temporal, y por tanto de la historia: esto quiere decir que la sincronía no debe ser relacionada con lo estático porque a veces sucede que más de un conjunto diacrónico opera en el eje sincrónico: “(…) synchrony and diachrony are historical, but the exclusive identification of the latter with history is untenable. As a result, synchrony cannot and should not be equated with statics, since at any given moment, more than one diachronic set is operating on the synchronic axis” (EVEN-ZOHAR, 1990: 11).

Habiendo reconciliado los términos de diacronía y sincronía en un nido histórico y temporal, Even-Zohar formula la existencia de un sistema polifacético; una estructura heterogénea y abierta, en el que varios sistemas se intersecan y se sobrepasan, que son interdependientes y que se estructuran como parte de un todo. 

Esto conforma un gran sistema que incluye las otras tres funciones mencionadas anteriormente; es un sistema polifacético en el que las obras que logran pertenecer al canon son aquellas que están inmersas en el dinamismo de los sistemas sinónimo, autónomo, literario y verbal. Según dicha definición, la literatura o el sistema literario es una ciencia que no necesariamente debe dedicarse a la tarea de analizar textos o escritores, y que tiene ciertas “normas” o “leyes” que son hipótesis temporales modificables cuando esto sea necesario. La literatura es un sistema regido bajo ciertas pseudo-leyes o quasi-normas, que pueden ser utilizadas exitosamente dependiendo de los paradigmas y teorías desde los cuales son abordadas. Ningún elemento literario está exento de dichas teorías, puesto que éstas hacen parte de una tradición histórica. En síntesis, Even-Zohar plantea la existencia de un sistema literario regido bajo ciertas normas que cambian de acuerdo a un contexto histórico determinado, y en esta medida, concilia los conceptos de diacronía y sincronía. La teoría de los polisistemas evidencia la manera en que la literatura está inevitablemente sumergida en otra serie de sistemas que la modifican a través del tiempo, y que sin embargo, permanecen estables en la medida en que existan ciertas leyes.

Ahora bien, habiendo estudiado la teoría de los polisistemas de Even-Zohar y la concepción de sistema literario planteado por el formalismo ruso, es preciso comparar y contrastar ambas teorías. En una primera instancia, es preciso afirmar que ambas teorías funcionan en un dinamismo correlativo y suceden en una tradición histórica que no se debe dejar de lado. La correlación existente entre un sistema y otro cobra gran importancia, pues de esta manera es que se logra llegar a comprender mejor determinados conceptos. El estudio de la evolución literaria sólo es posible en la medida en que se le considere como una serie, como un sistema que se correlaciona con otros sistemas y que está condicionado por ellos (Tinianov, 101). En síntesis, la evolución literaria sólo es en tanto esté relacionada con otros sistemas.

Sin embargo, la teoría de los polisistemas cuenta con una sincronía de elementos; con una estabilidad basada en pseudo-normas que si bien pueden cambiar, están presentes y activas durante un tiempo determinado. No hay elementos dominantes, ni motivaciones, hay una sincronía de elementos que en conjunto conforman un todo heterogéneo. La principal problemática que surge a raíz de la teoría de los polisistemas es que no se permite ver el sistema literario como un en sí, sino como un conjunto que se relaciona con otras actividades humanas. Es una ciencia interdependiente, y en esta medida el estudio unívoco de la literatura como sistema es inabarcable e imposible. Se da pie a un gran escepticismo, pues nunca queda claro qué es literatura para Even-Zohar. Tinianov y el formalismo ruso acepta la existencia de varios sistemas a los cuales puede pertenecer una obra literaria, pero tiene en cuenta que un texto en sí puede ser también una obra de arte (función sinónima). Es cierto que siempre hay un dinamismo, una sincronía dinámica en la que varios sistemas y movimientos se relacionan entre sí, pero se tiene claro que la literatura es aquello que desfamiliariza con respecto a una tradición.

En conclusión, aunque la teoría de los polisistemas de Even-Zohar se asemeja bastante a la concepción de sistema que plantearon los formalistas rusos, es preciso afirmar que los formalistas sí alcanzaron a tener una definición de lo que era la literatura como sistema, independientemente de que éste se relacione con otros sistemas o no. Hay varios sistemas que se relacionan, pero todos giran en torno al texto; mientras que la teoría de los polisistemas plantea la literatura como un todo que se relaciona con otras actividades humanas, y en este sentido, la noción de literaturidad (o literaturnost) se pierde entre los vagos matices existentes entre una ciencia y otra.  










BIBLIOGRAFÍA

EICHEMBAUM, B. Teoría del método formal en Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Antología de Todorov, s. XXI: 1970. (25-09-10).

EVEN-ZOHAR. “Polysystem Theory” en Poetics Today. International journal for theory and analysis of literature and communication. Volume 11, number 1. Porter institute for poetics and semiotics: 1990. (26-09-10).

TINIANOV, J. Sobre la evolución literaria en Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Antología de Todorov, s. XXI: 1970. (25-09-10).


La literatura thanática en la realidad colombiana: Lo realmente real



Leí un texto nietzscheano titulado “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”. Una de las afirmaciones que más me asombró, decía que la verdad era un ejército móvil de metáforas; una suma de relaciones humanas realzadas y adornadas de tal manera que, después de un uso prolongado, cobran su sentido de “verdad”. Me pregunté entonces, ¿cuál es la relación existente entre realidad y ficción en la literatura? ¿Acaso la realidad es una ficción en la que todos estamos inevitablemente sumergidos?

Pensé entonces en las tantas novelas colombianas que han surgido a lo largo de los últimos años, especialmente las pertenecientes a los géneros conocidos como novela negra o literatura thanática. Recordé a Mario Mendoza, a Jorge Franco, Efraim Medina, Fernando Vallejo, Álvaro Robledo, entre otros… Evoqué la manera tan lúcida en que, a través de la lectura de Satanás, recorrí las calles de la ciudad de Bogotá una y otra vez: mendigos, sexo, prostitución, robos, desamor. En efecto, hay un tono desesperanzador en esta literatura, que precisamente, se encarga de señalar un malestar en el presente histórico de la sociedad colombiana, debido al proceso de descomposición social que se vive en las ciudades.  La relación entre ficción y realidad en la literatura thanática es bastante estrecha en la memoria colectiva de la nación colombiana.  

¿Acaso la realidad actual colombiana es ese ejército móvil de metáforas que conforman la literatura thanática? El desamor, la crisis y el sufrimiento de los personajes de las novelas son equivalentes a las vivencias de toda una nación: son signos del sinsabor que deja la crisis de orden social en Colombia. Me pregunto si muchos de nosotros consideraríamos a las guerrillas (presentes desde el siglo pasado en nuestra psique colectiva) como una legión demoníaca que nos aterra cada vez más, al igual que esa legión que Mendoza logró construir a través de la degradación física y simbólica de sus protagonistas. Puedo afirmar que la estética narrativa contemporánea, está sujeta a cambios sociales críticos en la realidad del país: hay un desequilibrio en la identidad y en la unidad social colombiana.

La realidad del país está colmada de elementos sicarescos, thanáticos y eróticos. Es preciso tener en cuenta La virgen de los sicarios (de Fernando Vallejo), quien, a través de un lenguaje vulgar y un dialecto culto, logra evidenciar las oposiciones que conforman la realidad de Medellín. Es una diglosia autocrítica que desnuda las problemáticas educativas y culturales de dicha ciudad. En esta novela, el erotismo triunfa únicamente cuando está inmerso en esa descomposición social vivida en las comunas.

Todos los colombianos hemos tenido la oportunidad de experimentar esos elementos thanáticos que nuestra realidad social nos ofrece. El éxito de la novela negra radica en la identificación que cada lector logra hacer con el texto; identificación que no es difícil de hacer en la medida en que los autores se sitúan en las calles que recorremos a diario, y nos muestran físicamente (es decir, a través de la escritura) aquello que en el fondo ya sabemos. Según García Dussan, la circunstancia personal de los personajes “se universaliza, crece hasta tocarme como lector y, desde ese simbolismo, me sitúo en una sociedad en la que me sé y decido ir con la corriente thanática o no”.

En este punto, creo que la afirmación nietzscheana tiene razón: la verdad es un ejército móvil de metáforas literarias, que a la larga se convierten en la realidad colombiana. O, la literatura thanática es un ejército móvil de verdades, que evidencian la degradación social en Colombia. Realmente no interesa qué es verdad y qué es ficción: la realidad colombiana está llena de patáforas; lo fantástico está presente en fenómenos sociales como el sida, el sicariato, el narcotráfico, la falta de espiritualidad, el fracaso en las relaciones amorosas…Todo es un absurdo que me lleva a cuestionar si nuestra cotidianidad es algo realmente real.